Rinoplastia despues de una septoplastia

Rinoplastia después de una septoplastia: ¿es posible?

Es una duda que aparece con frecuencia en consulta. Hay pacientes que se operaron el tabique hace años para resolver un problema respiratorio y que ahora se plantean cambiar la forma de su nariz. También hay quienes se sometieron a esa septoplastia esperando respirar mejor, siguen sin conseguirlo y quieren saber si tienen una segunda oportunidad. Los dos casos comparten el mismo punto de partida: una nariz que ya ha pasado por quirófano y sobre la que hay que volver a trabajar. En este artículo se explica qué implica esa cirugía previa, qué se valora antes de operar de nuevo, cuánto conviene esperar y en qué medida condiciona el resultado.

Dr. César García Garza

Cirujano plástico facial y otorrinolaringólogo · Nº col. COMIB 070709865 · EBCFPRS / IBCFPRS

Dr. César García Garza, cirujano plástico facial en Palma de Mallorca

¿Se puede hacer una rinoplastia si ya te han operado del tabique?

Un paciente intervenido de septoplastia puede operarse perfectamente de una rinoplastia en un segundo tiempo, ya sea estética o funcional. En este segundo caso hablaríamos de una septorrinoplastia.

La respuesta corta es afirmativa. Los matices están en cómo condiciona la cirugía previa el planteamiento de la nueva, y ahí hay dos cuestiones que pesan por encima del resto: el tejido cicatricial y el cartílago disponible.

Qué cambia en una rinoplastia tras una septoplastia previa

Si la cirugía previa fue estrictamente una septoplastia, el trabajo se limitó al tabique. Es ahí donde se concentran los cambios.

Tejido cicatricial y fibrosis del tabique

Los tejidos de la zona del tabique estarán probablemente cicatrizados y algo más fibrosados, lo que hace que la disección sea más difícil. El grado en que esto ocurre varía según la técnica del cirujano anterior y cómo se realizara aquella intervención.

Trabajar sobre tejido cicatricial significa que los planos son más difíciles de separar: los tejidos están más pegados, más adheridos entre sí. Obliga a disecar con mucho más cuidado para no dañar lo que queda en el tabique, tanto el cartílago como la mucosa.

El riesgo principal que introduce esta dificultad es la perforación del tabique.

Cartílago y hueso restantes: qué queda tras la septoplastia

Hay un segundo factor, menos técnico pero igual de relevante: se desconoce la integridad estructural del tabique. No se sabe cuánto cartílago ni cuánto hueso se retiró en la cirugía anterior. El tabique nasal tiene una función vital en la respiración nasal. Incluso si está muy desviado, se tiene que respetar una parte importante de su integridad. Si se reseca en exceso, puede afectar el soporte de la nariz, lo cual puede empeorar la respiración en los pacientes.

Siempre hay algo de incertidumbre sobre cuánto tabique nasal permanece en la nariz tras una septoplastia y en qué estado se encuentra. Esto nos obliga a hacer una valoración exhaustiva en consulta para determinar el estado actual de esa nariz.

¿De dónde se obtiene el cartílago para injertos si ya se usó el tabique?

La primera opción para obtener cartílago siempre es el de la propia nariz, el del tabique nasal. Si no queda suficiente porque se retiró en la cirugía previa, hay que recurrir a otras zonas donantes del cuerpo:

  • Cartílago de la oreja, principalmente el cartílago conchal.
  • Cartílago de la costilla, el cartílago costal.

Es muy frecuente el uso de injertos de cartílago en rinoplastia. Se pueden usar para reforzar cartílagos, mejorar contornos, corregir irregularidades e incluso reemplazar estructuras. Aún así, la cantidad de cartílago necesario varía mucho de paciente a paciente. En rinoplastias estéticas primarias, es más probable que se necesite menos cartílago que en una rinoplastia de revisión. Incluso en paciente selectos, podemos conseguir excelentes resultados estéticos sólo reposicionando y remodelando los cartílagos y huesos de la nariz.

Esto contrasta con las rinoplastias funcionales, septorrinoplastias y rinoplastias secundarias. En estos casos habitualmente se requieren más injertos de cartílago para hacer las correcciones de la punta, dorso y tabique nasal. Tu cirujano determinará qué es necesario para ofrecerte el mejor resultado para tu caso concreto.

¿Cuánto tiempo hay que esperar entre septoplastia y rinoplastia?

El plazo habitual se sitúa entre tres y seis meses. Puede variar según el criterio del cirujano, y hay quien prefiere esperar hasta el año.

Si inicialmente sólo se operó de septoplastia y no hay inflamación significativa o problemas adicionales en la nariz, seis meses es un tiempo de espera más que adecuado.

Consulta de valoración con una cirugía nasal previa

La valoración en consulta cambia según el objetivo del paciente. Si busca una rinoplastia estética, en la consulta vemos qué características quiere modificar de su nariz y qué rasgos le gustaría preservar. Hablamos de expectativas de la cirugía y resolvemos dudas. Se hacen fotografías para documentar el caso, planificar la cirugía y hacer una simulación del resultado que buscamos obtener.

En cirugías puramente funcionales nos enfocamos en analizar la anatomía de la nariz, valorar los cambios postquirúrgicos previos y ver cómo podemos optimizar la respiración en el paciente.

Diagnosticar la causa real de la obstrucción nasal

Si el paciente acude porque no respira bien, lo primero es determinar por qué. Puede ser que el tabique siga desviado, pero también puede haber otros motivos: alergias, sinusitis, problemas de cornetes, problemas de válvula nasal.

Diagnosticar correctamente el origen de esa obstrucción es la parte esencial de la valoración.

Cómo saber qué se hizo en la septoplastia anterior

Es una pregunta directa al paciente, y no siempre tiene respuesta. Es frecuente encontrar pacientes que dicen «me han operado la nariz» pero no saben precisar qué procedimiento le realizaron. No siempre saben si siquiera la cirugía era del tabique o de otras estructuras en la nariz.

Para hacernos una idea de los posibles procedimientos, nos guiamos en:

Exploración física. Mediante rinoscopia o endoscopia nasal, buscando cambios posquirúrgicos evidentes. A veces se explora una nariz y no parece que se haya operado de nada; otras veces no está tan claro. La palpación del tabique aporta además una idea de si hay cartílago remanente o no.

Tomografía computarizada (TAC). En el TAC no se ven los cartílagos, pero sí el tejido óseo. Si se aprecia que se retiró hueso del tabique, eso confirma que hubo cirugía en la zona y orienta sobre hasta dónde llegó la disección, lo que a su vez da una idea aproximada de si puede quedar cartílago.

Informe de la cirugía previa. El paciente puede solicitarlo en el hospital donde se operó. Es la fuente más fiable sobre qué se hizo exactamente.

Tabique sin soporte tras la primera cirugía

Hay una situación que conviene detectar antes de operar. En casos de cirugías previas de tabique en donde se hizo una resección excesiva, el tabique puede quedar más débil de lo que estaba previamente.

Esa nariz se queda sin suficiente soporte. Detectarlo en consulta es importante porque significa que se va a trabajar sobre una estructura debilitada, y que probablemente habrá que reconstruirla o reforzarla.

Seguir respirando mal después de una septoplastia: ¿tiene solución?

Sí, un problema respiratorio persistente tras una septoplastia puede corregirse en una segunda intervención mediante una rinoplastia funcional, siempre que ese sea el diagnóstico.

A veces el tabique tiene una desviación residual leve y puede bastar una septoplastia de revisión. En otros casos se detectan problemas distintos a una desviación septal. Según el diagnóstico, ofrece el tratamiento médico o quirúrgico apropiado.

Resultados de una rinoplastia tras septoplastia

Habitualmente puede esperarse el mismo o un resultado similiar a si se hubiese realizado todo en la primer cirugía.

La principal diferencia es que con una septoplastia previa, probablemente habrá necesidad de obtener cartílago de otra zona, del pabellón o de la costilla. Esto no siempre es el caso, y por ello es importante valorar a cada paciente. La necesidad de extraer injertos no compromete el resultado final en todos los casos, pero sí añade unos pasos y tiempos adicionales a la cirugía. A pesar de que el resultado alcanzable no tiene por qué cambiar, la recomendación habitual es tratar de hacer todas las correcciones en una sola cirugía.

Donde sí hay una diferencia real es en otro escenario distinto: cuando existe una rinoplastia previa y se plantea una rinoplastia secundaria. Ahí es donde tener una cirugía anterior puede condicionar de verdad el resultado estético.

Riesgos de operarse la nariz tras una cirugía previa

En el caso de una rinoplastia después de una septoplastia, el riesgo de complicaciones puede aumentar principalmente a nivel del tabique. El resto de los tejidos blandos y cartílagos de la nariz no suelen disecarse ni manipularse durante una septoplastia, por lo que los riesgos asociados a estas estructuras no deberían aumentar.

El aumento de riesgo aparece cuando hay que volver a intervenir el tabique, ya sea para tomar injertos, para corregir una desviación septal que no quedó suficientemente resuelta o para tratar un tabique que quedó sin soporte tras la primera cirugía. En esos casos, puede aumentar el riesgo de complicaciones locales.

¿Cuándo se desaconseja operar una nariz ya intervenida?

Habitualmente no se desaconseja. Tendría que tratarse de casos muy excepcionales o por enfermedades médicas que contraindiquen que un paciente se someta a una cirugía.

En un paciente que consulta por una rinoplastia estética simplemente se añaden los pasos de extracción de los injertos. Esto no compromete el resultado.

En las rinoplastias funcionales o septorrinoplastias, el planteamiento parte de lo que el paciente busca: una solución a su problema respiratorio. Si existe un problema anatómico persistente en el tabique o en la nariz que no quedó resuelto, la forma de ayudarle es volver a operar ese tabique nasal, explicándole los riesgos que conlleva y las diferencias respecto a una primera cirugía.

Tener una septoplastia previa no es, por sí misma, una contraindicación para operar.

Preguntas frecuentes sobre la rinoplastia tras una septoplastia

Sí. Es posible tanto una rinoplastia estética como una funcional, en este último caso una septorrinoplastia.

Entre tres y seis meses. Seis meses es un plazo más que adecuado si no hay ninguna circunstancia particular en esa nariz.

De la oreja, principalmente el cartílago conchal, o de la costilla. Solo es necesario en algunos casos.

Es una situación habitual. Se aborda con la exploración física mediante rinoscopia o endoscopia, en algunos casos con un TAC, y solicitando el informe quirúrgico al hospital donde se realizó la intervención.

No tiene por qué. El resultado alcanzable es el mismo; lo que puede cambiar es la necesidad de obtener cartílago de otra zona del cuerpo.

Solo a nivel del tabique, y únicamente si hay que volver a intervenirlo. El riesgo principal en ese caso es la perforación septal, aún así, no es una complicación frecuente.

Puede corregirse mediante una rinoplastia funcional, siempre que la valoración confirme cuál es la causa real de la obstrucción, que no siempre está en el tabique. En algunos casos selectos, se puede corregir incluso con una septoplastia de revisión.

Contenido divulgativo elaborado por el Dr. César García Garza, nº col. COMIB 070709865. No sustituye la valoración médica individual: la indicación de cualquier intervención requiere exploración presencial.

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