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Rinoplastia y septoplastia en el mismo acto quirúrgico

Una rinoseptoplastia es la intervención que corrige en un mismo acto quirúrgico la forma externa de la nariz y la desviación del tabique nasal. Se realiza con una única anestesia general y un único postoperatorio, y está indicada cuando el paciente quiere modificar la estética de su nariz y además tiene dificultad para respirar por un problema del tabique. Operar ambas cosas por separado obliga a repetir todo el proceso quirúrgico y, en muchos casos, complica técnicamente la segunda cirugía.

Dr. César García Garza

Cirujano plástico facial y otorrinolaringólogo · Nº col. COMIB 070709865 · EBCFPRS / IBCFPRS

Dr. César García Garza, cirujano plástico facial en Palma de Mallorca

¿Qué es una rinoseptoplastia?

La rinoseptoplastia —también llamada septorrinoplastia— no es una técnica distinta, sino la combinación de dos procedimientos que se realizan a la vez: la septoplastia, que corrige el tabique nasal, y la rinoplastia, que modifica el resto de estructuras de la nariz.

Es una situación frecuente en consulta. Muchos pacientes acuden por un motivo estético concreto y, al explorarlos, se detecta que además tienen una obstrucción del tabique que llevan años arrastrando. Y al revés: pacientes que consultan porque no respiran bien y aprovechan la misma intervención para corregir un rasgo de su nariz que nunca les ha gustado.

Diferencia entre una rinoplastia y una septoplastia

Aunque las dos son cirugías nasales, actúan sobre estructuras distintas y persiguen objetivos diferentes.

Qué corrige la septoplastia

La septoplastia modifica exclusivamente el tabique nasal y no toca ninguna otra estructura de la nariz. Corrige desviaciones del tabique y, en ocasiones, pequeñas fracturas mínimas asociadas.

Se realiza habitualmente con anestesia general y todo el trabajo se hace por dentro de la nariz, de modo que no deja ninguna cicatriz externa. Desde fuera, la nariz no cambia: la septoplastia no modifica la forma.

Qué corrige la rinoplastia

La rinoplastia actúa sobre la estructura y la forma de la nariz. Permite modificar los cartílagos de la punta y del dorso, los huesos propios nasales, reposicionar ligamentos e incluso introducir pequeños cambios a nivel de la piel, aunque el trabajo principal se concentra en el cartílago y el hueso.

Desde el punto de vista estético, la rinoplastia permite cambiar la forma de los cartílagos y la relación entre ellos, reducir el volumen de la nariz o aumentarlo en narices muy pequeñas. En la práctica, es una cirugía que modifica las dimensiones tridimensionales de la nariz y el equilibrio entre la punta y el dorso.

Pero la rinoplastia no es solo estética. También se indica por motivos funcionales, porque los problemas respiratorios no siempre se limitan al tabique: la nariz tiene otras estructuras —cartílagos, válvulas nasales— que pueden alterar la respiración. La rinoplastia permite actuar sobre ellas y mejorar la función respiratoria más allá de lo que puede conseguir una septoplastia.

Por qué forma y función están conectadas

La nariz es una sola estructura. Los mismos cartílagos que determinan cómo se ve la punta nasal condicionan el paso del aire. Por eso una intervención bien planteada tiene que perseguir un resultado estético y funcional a la vez, no uno a costa del otro.

¿Cuándo está indicado operar la estética y el tabique en la misma cirugía?

La indicación conjunta aparece cuando coinciden dos circunstancias: existe un problema de tabique y, además, el paciente quiere modificar algún aspecto de la forma de su nariz.

El síntoma habitual de una desviación del tabique es que el paciente no respira bien. Cuando la desviación es simple, la obstrucción suele afectar a una sola fosa nasal, aunque hay tabiques con forma de S que pueden obstruir las dos.

Si ese paciente, además, quiere afinar una punta gruesa, eliminar una giba dorsal o cambiar el tamaño de su nariz —hacia abajo o hacia arriba, según su anatomía—, ambos procedimientos se indican en el mismo acto quirúrgico.

Señales de que puede haber un problema respiratorio sin diagnosticar

La señal principal es sencilla: dificultad para respirar por la nariz. Lo que orienta al origen del problema es el patrón.

Cuando la causa es el tabique, el paciente suele describirlo así: «siempre respiro mal del mismo lado». Es una obstrucción constante, fija, que no cambia a lo largo del día ni con las estaciones del año.

Otras causas de dificultad respiratoria nasal —cornetes, sinusitis, alergias— suelen comportarse de forma fluctuante: hay días mejores y peores, o empeoran en determinadas épocas. Esa variabilidad es justo lo que las distingue del problema de tabique.

Ante cualquier dificultad respiratoria nasal mantenida, conviene acudir al médico. El otorrinolaringólogo es el especialista indicado para explorar la nariz y diagnosticar qué está causando esa obstrucción.

Cuándo se opera solo el tabique y cuándo solo la estética

Solo el tabique. Cuando el único problema del paciente es la desviación septal y no hay ninguna intención de cambiar la forma de la nariz. En bastantes casos, además del tabique hay que intervenir los cornetes, que son otra estructura interna implicada en la obstrucción nasal.

Solo la estética. Cuando el paciente respira correctamente, la exploración física no muestra ningún problema a nivel del tabique y su motivo de consulta es exclusivamente la forma: una nariz torcida, una punta que quiere más fina, una giba que desea rebajar.

Ventajas de una sola intervención frente a dos cirugías separadas

Una sola anestesia y un solo postoperatorio

Cada intervención quirúrgica implica todo un proceso alrededor: consulta preoperatoria de anestesia, analítica previa, ayuno el día de la cirugía, varias horas de ingreso antes y después, y un periodo completo de recuperación.

Cuando las dos cirugías se realizan a la vez, todo ese proceso se hace una sola vez. Una anestesia, un ingreso, un postoperatorio. Es la ventaja más evidente, y se traduce también en menos tiempo quirúrgico y un coste global menor.

El cartílago del tabique: un recurso que conviene no gastar

Hay una razón técnica menos conocida y aún más importante. En muchas rinoplastias se necesita cartílago para elaborar injertos que dan forma y soporte a la nariz, y la fuente natural de ese cartílago es el propio tabique.

Si se realiza primero una septoplastia aislada, es habitual que parte de ese cartílago se haya extraído o descartado. Cuando ese paciente decide más adelante corregir la estética, puede no quedar material suficiente para realizar todas las correcciones necesarias. En esos casos hay que recurrir a otras zonas donantes, como el cartílago de la oreja o el de la costilla, lo que añade complejidad a la intervención.

Operar sobre tejido no intervenido

Intervenir en dos tiempos obliga al cirujano a trabajar sobre tejido cicatricial en la segunda cirugía. Es una circunstancia que dificulta el procedimiento hasta el punto de que algunos cirujanos declinan asumir cirugías de revisión.

Lo ideal es plantear una única cirugía que resuelva todo. Un paciente operado de una rinoplastia bien planificada debería operarse una sola vez y olvidarse del problema.

Qué puede ocurrir si se opera solo la estética sin corregir el tabique

Lo primero y más evidente: la respiración no va a mejorar. Si el paciente tiene el tabique desviado hacia la derecha y nota que respira mal por ese lado, no cabe esperar que eso cambie después de una cirugía puramente estética. El problema respiratorio se mantiene intacto.

Pero hay un escenario peor. Existen maniobras y técnicas propias de la rinoplastia que, mal planteadas, pueden empeorar la respiración nasal. Si se aplican sobre una nariz que ya tenía un tabique desviado, el resultado puede ser que el paciente respire peor después de operarse que antes.

Por eso estética y función no deben tratarse como cuestiones separadas. Al planificar una rinoplastia hay que tener en cuenta que la nariz resultante funcione, no solo que se vea bien.

Qué estudio previo se necesita antes de la intervención

En general, este tipo de cirugía no requiere pruebas complementarias de forma rutinaria. Lo imprescindible es una valoración presencial en consulta: conocer las molestias del paciente, explorar su nariz y entender qué querría cambiar.

Hay dos excepciones habituales:

  • Tomografía computarizada (TAC). Indicada cuando existe antecedente de traumatismo nasal o fractura de los huesos propios.
  • Rinoscopia o endoscopia nasal. Se realiza cuando hay síntomas respiratorios, para descartar cualquier otro problema dentro de la nariz que esté condicionando la obstrucción.

Fuera de estos supuestos, no se requieren pruebas adicionales para este tipo de procedimientos.

Cómo es la intervención: anestesia y duración

Ambas cirugías se realizan habitualmente con anestesia general. La anestesia local queda reservada para correcciones muy puntuales de rinoplastia, por lo que no es el estándar.

Septoplastia. El procedimiento en sí dura alrededor de 40 minutos. Contando la inducción anestésica y el despertar, el proceso completo se sitúa en torno a hora y media.

Rinoplastia. Es mucho más variable, porque depende por completo de lo que haya que hacer. Hay pacientes que solo quieren retocar un detalle de la punta, una pequeña irregularidad del dorso o rebajar una giba mínima, y hay pacientes que necesitan cambios estructurales importantes. Lo habitual se mueve entre dos horas y media y cuatro horas, aunque una intervención puede resolverse en una hora o prolongarse hasta siete según la complejidad del caso.

Postoperatorio de una rinoseptoplastia 

Después de una septoplastia

El postoperatorio de la septoplastia es notablemente llevadero. No queda ningún punto visible desde fuera: los puntos son reabsorbibles y se deshacen en torno a la semana.

Dentro de la nariz se colocan unas férulas de silicona muy finas —del grosor aproximado de una hoja de papel— que se retiran a los 7-10 días. Mientras están puestas, el paciente puede notar que pasa algo menos de aire. Aun así, quien partía de una desviación importante suele percibir mejoría respiratoria incluso con las láminas colocadas.

No hay inflamación externa de la nariz ni de la cara, no aparecen hematomas y no se necesita férula externa. En la práctica, nadie que se cruce con el paciente notará que ha pasado por quirófano.

¿Se pone taponamiento nasal?

El taponamiento no se utiliza de forma rutinaria. Solo se recurre a él cuando se ha producido un sangrado importante durante la cirugía, habitualmente en una sola fosa nasal, y se retira a las 24 horas.

Lo normal es que el paciente salga de quirófano sin taponamiento y pueda respirar.

Después de una rinoplastia

Igual que la cirugía, el postoperatorio varía mucho de un paciente a otro. El caso típico lleva unos puntos en la columela —la franja de piel situada entre ambas fosas nasales— y una férula sobre el dorso de la nariz. Tanto la férula como los puntos se retiran en torno a los 10 días. Tampoco suele colocarse taponamiento.

En cuanto a la inflamación, lo habitual es que se hinche la piel del dorso nasal. El periodo en el que el paciente percibe la nariz claramente inflamada suele durar alrededor de un mes, con el pico en las dos primeras semanas.

La inflamación completa puede tardar hasta un año en desaparecer del todo, pero conviene poner esa cifra en contexto: hacia el mes o mes y medio ha bajado aproximadamente el 80%, y a partir de los tres meses lo que queda es un residuo mínimo que se va afinando poco a poco conforme se consolida la cicatrización de los tejidos.

Cuándo se nota la mejoría al respirar y cuándo se ve el resultado

La respiración mejora muy pronto, a menudo desde el primer día. Los pacientes que partían de una obstrucción franca en una o ambas fosas nasales lo notan de forma inmediata. Cuando se trata de mejoras respiratorias más sutiles, la diferencia se aprecia al retirar las férulas nasales, entre los 7 y los 10 días.

El resultado estético sigue otro ritmo. A las dos semanas o al mes el paciente ya se hace una idea bastante clara de cómo va a quedar su nariz. Entre el primer y tercer mes el paciente ya puede apreciar el resultado final pero con inflamación residual leve. El resultado consolidado se sitúa en torno a los seis meses: es el momento en que puede decir «este es mi resultado». Posterior a ello, puede haber una inflamación mínima en algunos pacientes, ésta y irá bajando, mejorando la definición del resultado final

Preguntas frecuentes sobre la rinoseptoplastia

Sí. Ambos términos designan la misma intervención: la corrección del tabique nasal y de la forma de la nariz en un mismo acto quirúrgico.

No. La septoplastia actúa exclusivamente sobre el tabique, por dentro de la nariz. La forma externa no se modifica y no quedan cicatrices visibles.

Es posible, pero no es lo recomendable. La segunda cirugía obliga a trabajar sobre tejido cicatricial y, además, el cartílago del tabique que se necesita para los injertos de la rinoplastia puede haberse extraído ya en la primera intervención.

No de forma habitual. Solo se coloca cuando ha habido un sangrado importante durante la cirugía, y en ese caso se retira a las 24 horas.

La septoplastia ronda los 40 minutos de procedimiento. La rinoplastia es muy variable: lo habitual son entre dos horas y media y cuatro horas, según la complejidad del caso.

El resultado se considera consolidado alrededor de los seis meses, aunque desde las dos semanas o el mes el paciente ya percibe con claridad hacia dónde va el resultado.

La obstrucción por desviación septal suele ser constante y afectar siempre al mismo lado, sin variar a lo largo del día ni con las estaciones. Cuando la dificultad respiratoria fluctúa, es más probable que el origen esté en los cornetes, en una sinusitis o en una alergia. El diagnóstico corresponde al otorrinolaringólogo tras la exploración.

Contenido divulgativo elaborado por el Dr. César García Garza, nº col. COMIB 070709865. No sustituye la valoración médica individual: la indicación de cualquier intervención requiere exploración presencial.

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